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JOAN ORRIOLS

Has sido Miembro del Equipo Nacional de Esquí Alpino, y desde hace muchos años entrenador. ¿Con qué recuerdos te quedas de cada etapa?

Ser miembro del Equipo Nacional es lo máximo que puede aspirar un atleta en su carrera, poder competir con los mejores y sentirte parte de un Equipo de esta magnitud con todo lo que conlleva a todos los niveles haciendo lo que mas te gusta, es una experiencia que te cambia la vida y te enseña cosas que poca gente puede experimentar.

Como entrenador, lo mas bonito y satisfactorio es poder transmitir todas estas experiencias a los atletas que también han escogido este camino y tiene la oportunidad para disfrutarlo. Evidentemente la exigencia es muy alta, pero saber apreciarla y disfrutarla forma parte de la belleza del deporte.

¿El amor a la montaña ha sido clave a la hora de “hacer lo que te gusta en la vida”?

El esquí alpino vive en la montaña, la montaña es el medio donde unos cuantos locos se deslizan a la máxima velocidad posible con dos tablas de madera en los pies y eso hace que la conexión con la naturaleza con un deporte de alto nivel sea increíble. Para mí es el deporte mas romántico que hay por su propia esencia, donde cada detalle cuenta para dominar esa conexión entre atleta y montaña.

Ahora como entrenador del Equipo Argentino de Copa del Mundo, ¿que has visto en aquellos parajes que te ha llamado más la atención?

Con el Equipo Nacional viajamos 6 meses por todo el mundo, pero en su invierno austral estamos unos 3 meses entre Argentina y Chile. La magnitud de los parajes allí es inconmensurable, bastos espacios salvajes donde realmente  te das cuenta de esta conexión con el medio que te proporciona este deporte. Des de Ushuaia hasta Las Leñas los parajes son cambiantes sin dejar de ser cada uno de ellos de lo más sorprendentes. Sinceramente tenemos suerte de poder vivirlo trabajando de lo que mas nos gusta.

¿Recomendarías viajar por Suramérica? ¿Cuéntanos alguna anécdota?

Evidentemente, se tiene que ver y vivir. Anécdotas en nuestro trabajo hay muchas cada día, pero me quedo con la gente y las culturas que te acogen y te hacen vivir experiencias únicas e inolvidables. Gente acogedora que te sientan al lado de un fuego para compartir sus vidas y costumbres. Nosotros somos un equipo que se parece mucho a un pequeña familia por el tiempo que pasmos juntos, compartiendo sueños y objetivos y vivir estos viajes con ellos todavía le da más belleza a todo lo que hacemos.

¿Qué planes tienes de futuro?

Mi futuro a medio plazo pasa por conseguir que mi equipo vuelva al nivel que estábamos antes de la lesión de Fran Baruzzi y poder competir a buen nivel en Copa del Mundo y Copa de Europa lo antes posible sin dejar de mirar el objetivo final de este ciclo que son los Juegos Olímpicos de Beijing 2022. Baruzzi es joven, tiene mucho talento y un gran recorrido para mejorar, o sea que toca seguir trabajando duro para lograr los objetivos que nos marcamos. Ayudar a la Federación Argentina a crecer en todos los aspectos también es un proyecto que me ilusiona mucho, pero el futuro en los deportes de alto nivel a veces es muy incierto y no siempre podemos controlar todas las variantes y circunstancias que lo atañen. De momento toca trabajar día a día duro y con alegría. El futuro…vamos a ver.

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